Desde estas columnas rotas observo a la humanidad perfeccionar su vicio mรกs elegante.
Ya no necesita que algo sea verdad.
Solo necesita que le convenga creerlo.
Durante siglos la mentira tuvo que trabajar.
Debรญa parecer sรณlida, coherente, casi respetable.
Hoy el requisito es mรกs simple y mรกs cruel: basta con decirle a alguien exactamente lo que quiere oรญr.
Corvex, posado en la niebla, soltรณ apenas un graznido:
“La verdad sobra cuando el deseo ya firmรณ el veredicto.”
Y asรญ es.
El humano puede desconfiar de un gobierno, de un periodista, de una instituciรณn entera… y al mismo tiempo abrazar sin dudar la ficciรณn que confirma sus anhelos.
No es que no sepa distinguir.
Es que, cuando la verdad aprieta y la mentira abre una puerta, la voluntad llega antes que cualquier comprobaciรณn.
Por eso los rumores viven dรฉcadas.
Por eso las supersticiones regresan con cada generaciรณn.
Por eso las estafas nunca se quedan sin clientes.
Por eso multitudes enteras han marchado detrรกs de promesas absurdas… siempre que esas promesas cantaran la melodรญa exacta que necesitaban escuchar.
La especie no inventรณ la credulidad.
Inventรณ algo mรกs sofisticado: la capacidad de negociar con la realidad hasta convertirla en aquello que su deseo exige que sea.
Aquรญ abajo no negociamos.
Solo contemplamos el teatro y nombramos la farsa.
Y tรบ, que ahora me escuchas desde tu pantalla, desde la comodidad de tu propia versiรณn de los hechos, tambiรฉn eliges.
Cada dรญa.
Cada creencia.
Cada vez que prefieres la historia que duele menos.
Corvex inclinรณ la cabeza y sentenciรณ:
“El รบltimo engaรฑado siempre se cree el mรกs lรบcido.”
Asรญ que aquรญ va mi veredicto, mortal que aรบn finge estar fuera de esta danza:
La verdad no te necesita.
Tรบ sรญ necesitas mentirte.
Y mientras sigas negociando con la realidad para que se parezca a tus deseos… seguirรกs siendo el cliente perfecto de cualquier mentira que te diga, con voz suave, exactamente lo que quieres oรญr.
๐ฉธ – Serrano, Maestro Del Caos
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